Madonna siempre ha sido una rebelde. Pero este fin de semana demostró que sufre el mal del capacitismo. En el video viral de su concierto en Los Ángeles se ve a la cantante preguntando a una persona del público, con un tono bastante despectivo, por qué estaba sentada. Al acercarse, desafiante, se da cuenta que la persona va en silla de ruedas. Sin pensarlo, dice textualmente: “Oh, ok… políticamente incorrecto, perdona. Me alegro de que estés aquí”.
Lo que para muchos puede parecer simplemente un error alberga una infinidad de problemas de actitud, capacitismo y prejuicios.
En primer lugar,
el tono con el que se dirige a la persona es revelador. Se puede percibir en su
voz cierta irritación, como si la mera idea de que alguien esté sentado en su
concierto fuera incomprensible. ¿Quién en su sano juicio no se levanta en un
concierto de Madonna? Y esto, ladies and gentlemen, es el capacitismo. Según Wolbring (2008), el capacitismo puede ser definido como
un conjunto de creencias, procesos y prácticas producidas por un estándar que
se entiende como lo perfecto, lo típico y, por lo tanto, lo esencial y
plenamente humano. El acercarse de manera desafiante es otro detalle de su conducta.
Sumado al anterior, podemos tener una idea de como sus conceptos y, por
consecuencia, sus actitudes están formados.
Luego, viene la
guinda. Para ella su actitud fue simplemente políticamente incorrecta. No
muestra remordimiento por haber herido o insultado a la persona en cuestión,
sino más bien lamenta haberse expuesto a críticas por su falta de sensibilidad.
Esta falta de empatía hacia los demás es un reflejo preocupante de las
actitudes sociales más amplias hacia la discapacidad.
Este incidente,
que tristemente no es aislado, en el concierto de Madonna no solo ilustra su
propia actitud capacitista, sino que también destaca la necesidad urgente de
abordar y desafiar las actitudes discriminatorias y prejuiciosas hacia las
personas con discapacidades en nuestra sociedad. Una sociedad que no obliga a
que todos sean iguales, pero que entiende que las experiencias pueden ser
vividas de diferentes maneras.
Wolbring, G. (2008). The Politics of Ableism. Development, 51,
252-258. https://doi.org/10.1057/dev.2008.17
Comentarios
Publicar un comentario